Sintomas

Síntomas de la Fibromialgia

Habrás visto que hay mucha información sobre los “famosos” cien síntomas de la fibromialgia en internet. Pero se ha escrito muy poco sobre cómo las características de la enfermedad influyen en que tengas esos síntomas.

Los médicos no encuentran la causa de la fibromialgia. Yo creo que es porque buscan en el sitio equivocado.

Cada especialista busca resolver el problema desde su campo de conocimientos. Y así nos va.

 

La fibromialgia afecta a tres sistemas del cuerpo al mismo tiempo.

Pero la fibromialgia les es muy escurridiza porque afecta a tres sistemas del organismo al mismo tiempo.

Y además no hay todavía pruebas de laboratorio o de imágenes que puedan ayudar a diagnosticarla.

Voy a intentar que lo puedas entender. Porque no sólo vale con tener información, sería bueno que lo comprendieras.

expliquemelo

Estos sistemas son los encargados de mantener el equilibrio interno del organismo.

Es posible que hayas oído hablar alguna vez de homeostasia. Te puedo decir que son los mecanismos que tiene el cuerpo para curarse y mantenerse en la salud.

Esos mecanismos son el sistema nervioso, el endocrino y el inmunológico. Trabajan sincronizados estrechamente entre si.

 

Sistema nervioso.

Se han descrito a las personas con fibromialgia como si fueran un corredor que está en la línea de salida, preparado para empezar la carrera, con los músculos tensos, aguantando la respiración, bombeando adrenalina por todo el cuerpo, esperando que el juez de el pistoletazo de salida… indefinidamente.

correr

El sistema nervioso autónomo conecta instantáneamente las emociones con el cuerpo. Se sabe que el estado acelerado que tiene tu cuerpo es el responsable del dolor crónico por aumento del tono muscular y alteración de los centros receptores del dolor en el cerebro.

Diferentes tipos de dolores.

  • Dolor intenso que puede “moverse” por todo el cuerpo. Se han descrito dieciocho puntos clásicos de dolor en la fibromialgia.
  • Dolor miofascial: Dolores localizados que se instalan en ciertas zonas del cuerpo por sobrecarga, debidos a exceso de trabajo o mala postura mantenida mucho tiempo.
  • Rigidez matutina y después de mantener posturas normales, como estar sentada o de pie, mucho tiempo.
  • Dolor torácico por osteocondritis, en la zona donde se unen las costillas con el esternón, debido a la sobrecarga de los músculos ayudantes de la inspiración.
  • Dolores en cabeza y cara por la contracción de los músculos del cuello y hombros, transmitidos hacia arriba.
  • Dolores en la mandíbula y sienes por tensión en los músculos de la masticación lo que lleva a disfunción de la articulación temporomandibular y dolor también al masticar.
  • Dolor en la garganta y dificultad al tragar por tensión de los músculos de la faringe.
  • Dolor en la vejiga por inflamación de la misma debido a cistitis intersticial.
  • Dolor muscular muchas horas después del ejercicio.
  • Menstruaciones muy dolorosas por tensión en los músculos pélvicos.
  • Dolor en la pelvis.
  • Sensaciones de quemazón, o punzadas en el cuerpo.
  • Sensación de hormigueo.

El estrés intenso o el trauma que ocurren en los primeros años de vida, cuando los sistemas reguladores de estrés todavía no están maduros, hace que la variabilidad del ritmo cardíaco disminuya de forma permanente y eso hace que el sistema autónomo funcione mal el resto de la vida. Se podría decir que te quedas con el “acelerador pisado a fondo”, siendo difícil regular el estrés que una persona sin fibromialgia podría soportar sin muchos problemas.

 

Glándulas y hormonas.

El sistema endocrino reacciona paralelamente con el sistema nervioso a tu estrés. La hipófisis es una glándula que se encuentra en el cerebro y cuando se estimula por los centros de alarma cerebrales, libera una cascada de hormonas que influyen en las demás glándulas y te producen:

  • Fatiga.
  • Aletargamiento
  • Aumento o pérdida de peso sin explicación.
  • Antojos de dulces.
  • Sudoración excesiva.
  • Palpitaciones o ritmo cardíaco rápido e irregular.
  • Calambres.
  • Hinchazón, sobre todo de las manos.
  • Patrón de sueño ligero que no te descansa.
  • Sensación de que te caes cuando comienzas a dormir.
  • Dificultad para mantener el sueño. Despertándote muchas veces en la noche.
  • Insomnio
  • Apnea del sueño.
  • Espasmos musculares. Músculos “nerviosos” en la noche.
  • Rechinar de dientes (Bruxismo).
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Depresión.
  • Tendencia a llorar fácilmente.
  • Cambios de humor inexplicables.
  • Irritabilidad extrema.
  • Ansiedad sin relación a estímulos concretos.
  • Ataques de pánico.
  • Desorientación.
  • Confusión.
  • Deterioro de la memoria a corto plazo.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Falta de equilibrio y coordinación.

 

La gran muralla.

El sistema inmunológico funciona dentro del cuerpo igual que el sistema nervioso en el exterior. Vigila para que no haya intrusos que nos puedan hacer daño (Bacterias, virus, células cancerosas, traumatismos). También se activa con estímulos emocionales.

Y hace su trabajo por medio de unas sustancias que se llaman citocinas proinflamatorias. Si la agresión que provocó la alarma es controlada, el sistema vuelve a la normalidad. Pero si no ocurre eso el sistema inmunológico llega a poner el cuerpo en un estado de inflamación crónica muy perjudicial, con muchos síntomas y muy diversos:

  • Alteración del ritmo sueño-vigilia. Con insomnio por la noche y sueño durante el día.
  • Distensión abdominal y nauseas.
  • Síndrome de intestino irritable.
  • Hemorroides.
  • Dificultad para respirar (Disnea).
  • Goteo nasal.
  • Sensibilidad al gluten, al moho y la levadura.
  • Sensibilidad a algunos otros alimentos.
  • Sensibilidad a productos químicos.
  • Dolor y picazón en los oídos.
  • Dolor en los senos nasales.
  • Secreciones espesas.
  • Manchas en la piel.
  • Hemorragias nasales
  • Pérdida de cabello.
  • Mamas fibroquísticas.
  • Picazón en la piel.
  • Sequedad de la piel.
  • Moratones fáciles en la piel.
  • Periodos alternantes de diarrea y estreñimiento.
  • Sensibilidad a la luz y ruidos fuertes y a ciertos olores.
  • Zumbido en los oídos.
  • Disminución de la visión.
  • Dificultad para distinguir los colores por la noche.
  • Dificultad para conducir vehículos cuando no es de día.
  • Dolores que aumentan con los cambios de tiempo.
  • Sensación de fiebre con temperatura normal.

 

Psiconeuroinmunología.

Una vez me dijeron que la teoría que mejor represente la realidad es la que ha de darse por buena hasta que se encuentre otra teoría que se adapte mejor a los hechos.

Personalmente creo que esta explicación de la fibromialgia que da la psiconeuroinmunología es la que mejor se acerca, con diferencia, a la causa de la enfermedad:

  1. El sistema neurológico, el sistema endocrino y el sistema inmunológico juntos constituyen el mecanismo de equilibrio interno del organismo.
  2. Este mecanismo se encuentra sobrepasado por un factor de estrés que sufrió la persona en un momento temprano, cuando no había madurado aún el mecanismo de compensación de la homeostasia.
  3. Hay alteraciones genéticas comprobadas de base en estas personas.
  4. Como consecuencia de la enfermedad se ponen de manifiesto alteraciones emocionales y psicológicas que a su vez son causa de que el mecanismo de normalización del estrés sea ineficiente.

La buena noticia es que hay muchos tratamientos que no son agresivos ni tienen efectos secundarios que te pueden ayudar a recuperar el equilibrio perdido de forma efectiva.

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